domingo, 3 de abril de 2011

Lo que me dijo un anónimo...

ajajajaja me gusta eso de cosas que llegan a tu cabezota. 
Sabes hay momentos en 
yo daría cualquier cosa por saber lo que esta pasando por tu mente en ese preciso momento. 
En esos momentos eres tan enigmática que mi curiosidad poética se despierta buscando en tus mas profundos pensamientos la inspiración mas perfecta. 
Eres una de las mejores amigas que he tenido 
y no quisiera perder tu amistad ni la cambiaría por nada...

¿Cómo!!!!!

¿Cómo podría explicarse, sin la intervención de algo superior a la voluntad humana,
ese fenómeno político y social, único en el mundo? 

¿Cómo no desapareció definitivamente el país en poder de Haití cuando el territorio nacional, después de la cesión a Francia, quedó prácticamente despoblado? 

¿Cómo se explica que no lo haya absorvido Francia o que no lo haya incorporado Inglaterra 
a su imperio colonial cuando el gobierno español, atento sólo en esa época a las combinaciones de la política europea, lo entregó repetidas veces, como carne de botín, 
a esas naciones colonizadoras? 

¿Cómo es posible que el frenesí revolucionario que desquició su economía, que detuvo durante casi un siglo su progreso, que arruinó su vida, que secó sus fuentes de riqueza, que mató su crédito exterior, que malogró sus instituciones, que alentó en los políticos de la época 
la ideología anexionista; cómo es posible que todo ese vendaval de locura no lo haya
 entregado para siempre a los Estados Unidos que durante largo tiempo atribuyó
 a la Bahía de Samaná un gran valor estratégico?

 La supervivencia de la República Dominicana, que se mantiene en pie a pesar de todos los obstáculos con que el destino embaraza su marcha, que a partir del descubrimiento hasta nuestros días sufre toda clase de adversidades, desde las epidemias hasta los terremotos, desde el cólera hasta los malos gobiernos, desde el anexionismo criollo hasta la piratería extranjera, y desde la conjura internacional hasta los fratricidios civiles y las revoluciones; la supervivencia de la República Dominicana, señores, sólo puede reputarse como
 uno de esos milagros con que Dios favorece a veces a sus pueblos elegidos.

Dios y Trujillo: Una interpretación realista de la Historia Dominicana.
Joaquín Balaguer